¿Un Próspero Año Nuevo?
Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello
Santiago 4.15
Los finales e inicios de año son tiempos especiales. Por un lado, experimentamos ese sentimiento de nostalgia porque se acaba un ciclo de vida con el recuerdo de éxitos y fracasos, pérdidas y logros, pero por otra parte, viene ese sentimiento de esperanza mezclada con temor al enfrentarse al futuro.
Ambos sentimientos (la nostalgia y la esperanza) son parte de la vida humana.
Es importante que reflexionemos seriamente sobre nuestro pasado para enfrentar mejor el futuro porque si no reconocemos y corregimos los errores pronto los volveremos a cometer y será imposible progresar.
Ahora bien, enfrentamos la influencia de una cierta filosofía que se basa en el “pensamiento positivo” y debemos combatirla porque es contraria a la enseñanza bíblica y además no es realista. La literatura, las películas y los programas de variedades todos están cargados de ese discurso triunfalista que le hace creer a las personas que el éxito depende solamente de una actitud correcta. Se le enseña a la gente a hablar positivamente y a forzar su conversación para afirmar siempre que todo va bien. Este enfoque es humanista, se centra en el hombre y lo que el hombre puede lograr y es incorrecto porque no reconoce a Dios y Su voluntad como el factor determinante en todo.
Es bueno ponerse metas y esforzarse por alcanzarlas, pero debemos ser honestos y aceptar que, aunque la actitud es importante en la realización de los proyectos, el factor determinante del éxito no está en nuestras palabras ni en nuestros esfuerzos. Nosotros no controlamos el destino porque hay muchas circunstancias que no están bajo nuestro control. Los mejores deseos y las mejores intenciones pueden ser obstaculizadas por circunstancias adversas.
Ciertos predicadores modernos han adoptado la misma actitud que los “motivadores sociales” y utilizan algunos fragmentos de la Biblia, sacados de su contexto y mal interpretados para alentar los anhelos materialistas de sus fieles y hasta alimentarles en su avaricia. Eso es un error muy grave.
Por otro lado, hay quiénes están tan atrapados por ese falso positivismo que incluso se niegan a reconocer cuando las cosas van mal, pensando que pueden provocar el éxito con sus palabras positivas y ahuyentar el mal, negándolo o ignorándolo. Esta filosofía incorrecta llevada al extremo ha llevado a personas enfermas a negar la realidad de una enfermedad, una crisis económica, o el fracaso de un proyecto.
Al finalizar el año, algunos falsos profetas tienen la costumbre de realizar eventos en los cuales se liberan “palabras proféticas” y supuestas bendiciones especiales para el próximo año y las predicciones son siempre de prosperidad material pero tan ambiguas como los horóscopos. Muchos han caído en esas trampas y van a estos eventos a dejar parte de su dinero pero no por amor sino por avaricia, confiando que recibirán mucho más de lo que dieron como les fue prometido.
Lo más triste que evidencia todo este asunto es el concepto que la mayoría tiene sobre la prosperidad y el éxito. Si observamos con atención, comprobaremos que para muchos la prosperidad es sinónimo de bienestar físico, material y éxito en la realización de metas y sueños. Lamentablemente estas metas y sueños muy frecuentemente caen dentro de la descripción que hizo el apóstol Juan:
… todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre
I Juan 2.16,17
Si se define la prosperidad y el éxito como la condición física y material, tendríamos que reconocer que las personas más prósperas son los que menos toman en cuenta a Dios. Los millonarios avaros, los narcotraficantes, los artistas de Hollywood y los políticos corruptos, todos ellos tan impíos como son, están disfrutando de gran prosperidad material y éxito.
Aunque no hay algo intrínsecamente malo en las posesiones materiales o en el éxito profesional, la mayoría de los que poseen estas bendiciones han fracasado espiritualmente y al contrario, muchos de los que en el área material ven poco progreso o parecen haber fracasado, sí tienen verdadera prosperidad.
La prosperidad verdadera es espiritual, porque se refiere a algo que es perdurable. Lo físico y material es de carácter temporal y pasajero, lo espiritual es de carácter perdurable y eterno.
Ahora bien, hoy en día se califica de espiritual a muchas cosas que son de carácter sentimental y emocional, así como a prácticas que en realidad son supersticiosas. Lo espiritual se refiere a Dios mismo. El que no conoce a Dios no tiene verdadera espiritualidad sino una superstición sentimental y la Biblia enseña que Dios sólo puede ser conocido por medio de Su Hijo Jesucristo (Juan 14:6).
Atendamos a las palabras de nuestro Señor Jesucristo:
¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?
Mateo 16.26
Consideremos estas sabias reflexiones en cuanto a los bienes materiales:
Mejor es lo poco con el temor de Jehová, Que el gran tesoro donde hay turbación
Mejor es lo poco con justicia Que la muchedumbre de frutos sin derecho
Mejor es un bocado seco, y en paz, Que casa de contiendas llena de provisiones
Proverbios 15.16; 16.8; 17.1
Al final del año muchos pueden pensar que han prosperado y que han alcanzado éxito, pero si ese éxito o prosperidad está desligado de Cristo, será un éxito con turbación y muchas veces con contiendas.
¿Cuáles son los valores que determinan la verdadera prosperidad y el éxito? - Jesucristo dijo:
… donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón
Mateo 6.21
Si Cristo es nuestro verdadero tesoro, tendremos las prioridades correctas y entonces tomaremos decisiones basadas en Su santa Palabra y procurando agradarlo a Él, en vez de pensar en nuestro egoísmo y conveniencia.
Sea lo que sea que usted tenga planeado para este año recuerde, su vida no está en sus manos. La salud, el trabajo y las condiciones para el éxito dependen de la misericordia de Dios y de que Él favorezca sus proyectos. ¿Está Él en sus plane? Si es así, usted podrá gozar de paz y satisfacción, independientemente de cuál sea el resultado de sus planes y proyectos.
Si esto es así usted podrá confesar verdadero éxito, pero no como una negación de la realidad, sino porque ha experimentado progreso espiritual que es el que realmente importa.