La Iglesia de Ayer
En este artículo analizaremos la letra de un cántico que compuse en el año 2015 basándome en el tema de una canción gospel de Herbert Buffum que fue publicada en 1922 con el título: “Old fashioned Meeting” (Reunión pasada de moda)
Si desea escuchar esta canción, puede hacerlo siguiendo el link: AQUÍ
Oh cuan bello el recuerdo de la Iglesia de ayer,
¡Cómo el pueblo cristiano adoraba al Señor!,
Sencillez, reverencia pero gran fervor,
Al entrar en la Casa de Oración y loor
Las iglesias evangélicas experimentaron cambios muy notorios a partir de la segunda mitad del siglo 20. Pero el hecho de que ya para el año 1922 un compositor cristiano escribiera un canto cuyo tema fuera “la manera antigua de las reuniones evangélicas”, demuestra que los cambios en las iglesias no parecen haber sido bruscos, sino paulatinos y que año tras año las iglesias fueron cediendo ante la influencia de movimientos modernistas.
El estilo de adoración y la actitud en la Iglesia es algo que se fue descuidando poco a poco hasta llegar al punto que en la actualidad muy pocos entienden que la Iglesia debería ser primeramente una “Casa de Oración”. Por esta razón hay quiénes se extrañan y se incomodan si se les pide puntualidad, reverencia, formalidad y decoro en el Culto.
Y ¡qué himnos cantaban, en la Iglesia de ayer!
Y elevaban plegarias reverentes a Dios;
Pecadores convictos se rendían allí,
el mundo abandonaban, para a Cristo seguir
La mayoría de evangélicos modernos ignoran qué es un himno y nunca han visto un Himnario en sus iglesias. Esto prueba la desconexión histórica que sufre el evangelicalismo. Muchas iglesias sólo conocen los cantos compuestos en los últimos 20 o 40 años y la Himnodia y el Salterio de siglos pasados son completamente desconocidos o considerados anticuados.
¿Y las Oraciones? - Lamentablemente se propagó cierta enseñanza errónea según la cual se llevó a los creyentes a pensar que orar es exigir las promesas de Dios y que tenemos derecho de declarar y decretar, en cambio, las rogativas y las verdaderas plegarias están ausentes. La Reunión de Oración ni siquiera se contempla dentro de los programas de iglesias modernas, y en las que se hay reunión de oración, lo menos que se hace es orar.
La decadencia de los cultos es tal que un incrédulo puede visitar una iglesia y sentirse cómodo al escuchar música pop, rock y cualquier otro estilo de música secular, la música sacra es desconocida y los salmos son desconocidos.
Ahora la gente puede unirse a una iglesia sin asumir ningún compromiso, pareciera que hacer una profesión de fe en Cristo no tiene implicaciones prácticas, pueden seguir su estilo de vida, costumbres y manera de hablar mundana. A causa de ciertas actividades de alcance hay iglesias que han logrado atraer muchas personas, las cuales parecen haber "cambiado de iglesia", pero sus corazones nunca han cambiado y siguen tan mundanos como siempre.
Yo fui uno de aquellos, que en la Iglesia de ayer,
escuché el Evangelio y sentí su poder;
Cristo fue predicado y Su gran redención,
Hubo gracia abundante, recibí salvación.
Muchos evangélicos modernos no pueden dar un testimonio de conversión y cayeron en la trampa en que habían caído tanto los católicos romanos como las “Iglesias Estatales”, pensando que por haber nacido en un “hogar cristiano”, ellos automáticamente son cristianos. Los fieles del movimiento Metodista del siglo 18 espantaron a muchos respetables clérigos de la Iglesia Anglicana cuando les decían que eran pecadores y que tenían que nacer de nuevo, y por eso, los expulsaron de sus iglesias. Pero ¡qué tristeza! muchas iglesias Metodistas modernas no soportarían a los hermanos Wesley (fundadores de aquel movimiento) predicar en sus iglesias, y lo mismo podríamos decir de muchos Bautistas modernos que no soportarían la predicación de John Bunyan y de muchos Presbiterianos modernos que no sufrirían la predicación de John Knox en sus iglesias. Lo mismo pudiera decirse de cada denominación evangélica con respecto a sus antepasados.
Muchos ya se adaptaron a la modernidad
sin pensar se rindieron ante la vanidad
Y dejaron la Biblia y su centralidad
Por entretenimiento y mundanalidad
Las denominaciones evangélicas se fueron rindiendo ante la presión del modernismo. La llamada “guerra por los estilos de adoración” que se libró en Estados Unidos en los años 1980´s, en la cual ciertos sectores conservadores trataron de defender un estilo tradicional y sobrio, se perdió ante los promotores de la llamada “Música Cristiana Contemporánea”. Esta afirmación de que la guerra se perdió se refiere a los números, porque quedan pocas iglesias cuyo estilo de adoración se mantiene conservador o tradicional.
El problema es que este no es un asunto de “estilos de música” solamente, es un asunto de enfoque. ¡Los cultos dejaron de estar centrados en Cristo y en la Biblia!
En la tradición evangélica la Biblia había sido el centro de todo, por eso los llamaron "el pueblo del libro". Se cantaba la Palabra de Dios expresada en himnos y cánticos espirituales, se leía la Palabra de Dios de manera sistemática, se enseñaba la Palabra de Dios y se predicaba la Palabra de Dios. El evangélico conocía su Biblia. Hoy en día hay evangélicos que no pueden recitar los libros de la Biblia y se asombrarían si el predicador menciona un profeta como Habacuc o la epístola de Filemón. Carecen de entrenamiento bíblico pero no faltan en las iglesias todos los artefactos necesarios para un sistema de sonido espectacular y una plataforma llena de instrumentos para la banda que se encarga de entretenerlos al punto que el culto es básicamente música y entretenimiento. La actividad que se realiza en muchas iglesias se parece más a un espectáculo y a un concierto de música popular que a un culto en una Casa de Oración.
El Señor nunca cambia, Su Palabra es fiel,
A las sendas antiguas hoy debemos volver;
Estrategias humanas hay que rechazar
La Ley y el Evangelio debemos predicar
El Dios que se ha revelado a sí mismo en la Biblia se nos muestra claramente como un Dios Santo, Santo más allá de nuestra comprensión de manera que tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, la adoración se presenta como un acto solemne y espiritual. No debe ser algo carnal. El incrédulo que visite una iglesia bíblica muy pronto percibirá que él carece de la actitud de los adoradores y que esto no es algo sentimental o emocional solamente. Aunque los sentimientos y las emociones están involucrados en cierta medida en la adoración, no se trata de una manipulación de sentimientos o emociones. Se trata de una respuesta al entendimiento correcto de la Verdad del Evangelio.
Algunos evangélicos todavía parecen esforzarse por ganar almas para Cristo, pero lo hacen dándole a los mundanos lo que los mundanos quieren en vez de darles lo que ellos necesitan.
Lo que los pecadores necesitan es arrepentirse de sus pecados y creer en el Evangelio, pero ¿cómo se va a arrepentir el pecador si no conoce la Ley de Dios que le muestra la condenación que merece? ¿Cómo apreciará el Evangelio del bendito Salvador si no se ha sentido perdido y condenado?
Coro:
Era un culto sencillo, en la Iglesia de ayer,
donde se percibía la presencia de Dios.
El Espíritu Santo en cada sermón,
Exaltaba a Cristo, revelando Su amor
Así era el culto bíblico, sin artificios humanos. No se necesita la pompa y superstición de la Iglesia medieval, lo que se necesita es percibir la presencia de Dios que Él prometió a los que se reúnen en el nombre de Cristo. Tristemente muchos envagélicos hablan de “sentir” la presencia de Dios, pero su percepción es subjetiva porque es emocional. Lo que necesitamos es verdadera FE.
El poder transformador del Espíritu Santo no tiene que ver con excesos emocionalistas que tienen un efecto temporal pasajero. El Espíritu Santo actúa por la Palabra predicada para que todo el que creen experimente el amor salvador de Jesucristo.
Los escritos de los primeros siglos de la era cristiana muestran que el culto cristiano, es decir, la adoración a Cristo era un evento solemne pero sencillo. Los Reformadores del siglo 16 siempre defendieron sus liturgias que procuraban semejarse a la de la iglesia primitiva.
Oremos por un derramamiento del Espíritu Santo para que en las iglesias se restaure una adoración bíblica y la proclamación de la Palabra de Dios y la fiel administración de las ordenanzas sagradas (sacramentos) cumplan su propósito. Veremos entonces genuinas conversiones de pecadores rindiéndose a Cristo al ser testigos de Su poder transformador.
Justino Mártir que vivió en el segundo siglo escribió esto con respecto al culto cristiano:
En «el día que se llama "del sol"» se reúnen todos los cristianos del campo y de la ciudad, y se leen en público las «Memorias de los Apóstoles», o los escritos de los profetas. El que preside la asamblea hace una exhortación para que el pueblo imite los ejemplos que se han leído. Los presentes elevan oraciones suplicando la gracia para permanecer fieles al mensaje evangélico. Tras las oraciones, se dan mutuamente el saludo de la paz. Luego «el que preside a los hermanos» recibe de la asamblea pan y un vaso de vino mezclado con agua, tributa alabanzas al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y pronuncia «una larga acción de gracias». El pueblo responde «Amén». Los diáconos dan a cada uno de los asistentes una parte del pan y del vino mezclado con agua.
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