¡El refugio que necesitamos!
Este artículo fue publicado originalmente el día 17 de Marzo del 2021, en el llamado “día de San Patricio” (durante la pandemia del Coronavirus)
Hoy 17 de Marzo se conmemora el nombre de un misionero inglés que en el Siglo V llevó el Evangelio a la isla de Irlanda. Este hombre había sido secuestrado en su juventud y llevado de su país natal Inglaterra y para trabajar en Irlanda como esclavo, pero finalmente pudo escapar. Sin embargo, en el tiempo de su cautiverio, su alma fue liberada del cautiverio espiritual porque experimentó la conversión a la Fe de Cristo que había rechazado cuando vivía en Inglaterra.
Años después quiso regresar voluntariamente al país al cual había sido llevado por la fuerza y donde había estado cautivo, pero esta vez para proclamar el Evangelio de Jesucristo a esa tierra de paganos. “Hoy lo consideran santo patrón de Irlanda”
A este misionero se le atribuye un poema u oración que considero muy apropiada para meditar no sólo en los días de inseguridad y convulsión, sieno en todo momento, porque esta oración representa la súplica y los sentimientos de un verdadero cristiano.
Cristo conmigo,
Cristo delante mí,
Cristo detrás de mí,
Cristo dentro de mí,
Cristo debajo mí,
Cristo sobre mí,
Cristo a mi derecha,
Cristo a mi izquierda,
Cristo cuando me acuesto,
Cristo cuando me siento,
Cristo cuando me levanto,
Cristo en la anchura,
Cristo en la longitud,
Cristo en la altura
Cristo en el corazón de todo hombre que piensa en mí,
Cristo en la boca de todo hombre que hable de mí,
Cristo en los ojos de todos los que me ven,
Cristo en los oídos de todos los que me escuchan.
Amén
Hay quiénes invocan el nombre de Cristo de manera supersticiosa, pensando que es una especie de palabra mágica para ser librado de peligros en esta vida, tal cosa sería más bien ofensiva a Dios que ha mandado que Su santo nombre no sea tomado en vano
Debemos entender esto: el peor peligro del cual necesitamos que Cristo nos salve es el pecado porque el destino de los pecadores es el abismo de la condenación. Si nuestro corazón no ha sido limpiado del pecado, no tenemos esperanza en el día final.
El que se ha arrepentido de sus pecados y ha confiado en El Salvador ya lo tiene todo, tener a Cristo es tenerlo todo. Aunque carezcamos de todo lo demás en esta vida, podremos decir como el apóstol Pablo, "… Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Filipenses 4.13)
¿Ha venido usted a refugiar su alma en Jesucristo?
Cristo es la puerta del Cielo y todavía está abierta. Vaya a Jesucristo para poder entrar al reino de Dios.