¿PIENSA USTED CAMBIAR DE IGLESIA?

Existen razones válidas e inválidas para dejar una iglesia. La manera en que algunos dejan de asistir a una iglesia para unirse a otra es desordenada y eso frecuentemente sucede porque la forma en que entraron a la iglesia también careció del orden debido.

La gente se une a las iglesias sin entender todo lo que esto implica y en muchos casos no han sido instruidos en cuanto a las maneras correctas de dejar la iglesia si eso tuviera que darse.

La manera ideal y ordenada para que un creyente sea recibido en una iglesia debería ser luego de un proceso pastoral, presentando al candidato ante la Iglesia que debe tener oportunidad de presentar objeciones si las hubiera. El momento de recepción es hermoso y se realiza en oración. Así mismo debería ser el proceso inverso cuando alguien debe ser despedido de una iglesia, debería realizarse previo a un proceso pastoral y con la presentación a la iglesia para oración, dando testimonio de que su salida es en orden y en paz.

Solía practicarse la comunicación entre los pastores de las iglesias precisamente para confirmar que el movimiento se realizó en orden y en paz. Eso sería lo ideal, pero lamentablemente tales prácticas se han descuidado.

Una iglesia es una asamblea (ἐκκλησία) de individuos que confiesan haber sido llamados por el Señor y que se han apartado del pecado y del mundo para vivir según las enseñanzas de Jesucristo (I Cor. 1:2) y para esto se unen en una alianza solemne con un grupo de creyentes para cumplir juntos ese propósito de proclamar el Evangelio y administrar las ordenanzas sagradas en obediencia al Señor Jesucristo. Cada iglesia local debe ser un reflejo de la Santa Iglesia Universal.

Si consideramos a la iglesia local como una representación del cuerpo de Cristo (Romanos 12:5), no tiene sentido que un cristiano viva aislado y sin comprometerse con una iglesia específica. La Biblia dice en Hebreos 13:17 que los pastores deben velar por las almas de los creyentes y que darán cuenta a Dios por ellos. Pero así como los creyentes no tienen que someterse a cualquier pastor sino a sus propios pastores, de igual manera los pastores no tienen obligación de velar por todos los cristianos que conoce de la manera que lo hace con aquellos que son sus ovejas.

Se nota aquí la necesidad de adquirir un cierto compromiso. Losque se unen voluntariamente a la Iglesia deben someterse voluntariamente al pastoreo y es por esos por los cuales los pastores deben velar porque por ellos tendrán que dar cuenta a Dios.

La iglesia es también comparada con una familia (Efesios 2:19), con un edificio (I Pedro 2:5) y con un rebaño (I Pedro 5:2), todo lo cual nos ayuda a entender que, no es simplemente una reunión de personas, sino que hay un orden, reglas, y un propósito especial por el cual la iglesia debe mantenerse unida no sólo cuando todo va bien, sino en tiempos difíciles, así como una familia en solidaridad.

Las razones inválidas para trasladarse de una iglesia a otra son:

Conflictos personales no resueltos Es pecado abandonar una iglesia por causa de conflictos personales no resueltos. Los creyentes deben aprender a soportarse en amor y a perdonarse mutuamente. (Efesios 4:32)

Rechazo a un procedimiento disciplinario Hay personas que al ser amonestados por alguna conducta impropia prefieren buscar otra iglesia en la cual no tengan que rendir cuentas a nadie. Esto es pecado de orgullo. (II Tes. 3.14)

Divisiones causadas por partidismos

Las luchas de poder han provocado a veces disensiones en las iglesias. Esto es claramente condenado por el apóstol Pablo en su primera epístola a los Corintios 1:11.

- Impaciencia

Todas las iglesias tienen áreas débiles y en cada área se puede mejorar pero la corrección de deficiencias toma tiempo. Es deber de los miembros trabajar con paciencia para lograr esos cambios y mejoría. Las personas impacientes no podrán echar raíces en una iglesia porque no esperan lo suficiente para ver los cambios deseados. (I Tes. 5:14)

Las razones válidas para considerar trasladarse a otra iglesia

-Un cambio de domicilio

Cuando la persona se ha mudado de casa a una distancia demasiado lejana que le dificulta en gran manera reunirse con sus hermanos en las actividades normales de la iglesia, es aconsejable considerar unirse a otra iglesia, siempre y cuando sea una iglesia bíblica. Si no hay una iglesia sana en la nueva localidad, el creyente debería esforzarse por seguir en contacto con su iglesia aunque sea a la distancia. Los cambios de domicilio deberían planearse muy cuidadosamente para no poner en riesgo la salud espiritual personal y de la familia.

-Deficiencias en cuanto a la práctica de la Fe.

Cuando una iglesia ha caído en frialdad o mundanalidad, aún hay esperanzas siempre y cuando los líderes permanezcan fieles al Señor y no haya una desviación doctrinal importante. Un creyente sano debe apoyar a la iglesia aún en circunstancias difíciles de enfriamiento. No se deben tomar decisiones de cambio de iglesia sin haber esperado un tiempo prudencial y suficiente. Si después de varios años la iglesia y su liderazgo sigue indiferente ante la salud espiritual de la iglesia, podría considerarse válida una renuncia a la membresía para evitar un decaimiento espiritual en la familia.

-Diferencias en las convicciones doctrinales

Hay ciertas diferencias menores que sería mejor soportar para conservar la unidad de la iglesia, sobre todo si se trata de cuestiones de forma y no de doctrinas esenciales. Pero si son diferencias en cuanto a doctrinas fundamentales como la naturaleza de Dios, el pecado, la salvación, la santificación, el retorno de Cristo, o el destino eterno, entonces, no sólo es válido sino que es una obligación del cristiano, separarse de tal iglesia (II Corintios 6:17) para no participar de esos pecados (I Timoteo 5:22).

Cuando un cristiano se percata de que la iglesia a la cual pertenece ignora o se ha apartado de las enseñanzas bíblicas, debe consultar con sus líderes al respecto. Dios podría utilizar a esta persona para exponer la Verdad y esto podría servir para hacerlos reaccionar y eventualmente estos podrían entender la urgencia de cambios e implementarlos. En estos casos, el sincero interés por abrazar la verdad y alejarse del error, llevará a esa iglesia a pedir ayuda de otra Iglesia sana que sea más madura para comenzar un proceso necesario de reforma. Si el liderazgo de la iglesia no tiene esa actitud humilde, el creyente debe ser fiel a Cristo antes que a los hombres (Hechos 5:29) y no debería gastar más tiempo y energías en esa iglesia, sino presentar su renuncia para poder adherirse a una iglesia fiel a la Biblia.

Podría ser que un miembro de la iglesia deja de adherirse a las convicciones doctrinales y estatutos de orden de una iglesia. Esta es una razón válida para pedir una salida en paz de la iglesia, siempre y cuando no haya incumplido alguno de los compromisos que adquirió al entrar a la iglesia. Es muy importante que antes de unirse formalmente a una iglesia el creyente sea sincero y confirme si está dispuesto a someterse a las covicciones doctrinales de la Iglesia y a sus estatutos de orden.

Una razón adicional que podría considerarse válida es que el creyente perciba una falla grave en el pastoreo de la iglesia local. Esta razón puede considerarse subjetiva, pero no podemos negar que hay ovejas necesitadas de cuidado pastoral en iglesias donde están siendo ignoradas. Si estos creyentes llegan a ser conscientes de su estancamiento o retroceso espiritual y han intentado solicitar ayuda pero perciben que no hay intención alguna de parte de sus pastores por brindar la orientación y el acompañamiento necesarios, ellos deben exponer esas razones con honestidad y decencia renunciar con una limpia conciencia por el bien espiritual personal y familiar. La salida de una iglesia es un proceso que suele ser doloroso e incómodo y el subsiguiente proceso de búsqueda de iglesia tampoco es algo sencillo.

HÁGASE TODO DECENTEMENTE Y EN ORDEN - I CORINTIOS 14:40

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Carlos León Flores (25 oct 1927 - 3 nov 2011)